Brazil.
Es inevitable. Como todo es relativo (y LO ES), sólo podemos considerarnos unos afortunados. En vuestro caso, por razones obvias: el sólo hecho de que estéis leyendo ésto en este mismo instante significa tantos privilegios que casi da pereza enumerarlos. Un cierto sentido del gusto. Algo de tiempo libre. Internet a vuestra disposición. El hambre saciada. El sentido de la vista. Consciencia.
En mi caso... Pues sí, lo mismo, básicamente. Pocas cosas puedo añadir, quizás la suerte de trabajar en algo relacionado con lo que me gusta, un bien cada vez más escaso. Veamos, sí, tengo trabajo, salud, cierta dignidad existencial. Sí. Puedo considerarme un tipo con suerte.
Está claro.
Tan sólo hay que hacer un fácil ejercicio de empatía cósmica para levantarse el ánimo.
Tan sólo hay que abrir el buzón un sábado por la mañana para que el sistema te ponga en tu sitio de nuevo.

O algo...
En mi caso... Pues sí, lo mismo, básicamente. Pocas cosas puedo añadir, quizás la suerte de trabajar en algo relacionado con lo que me gusta, un bien cada vez más escaso. Veamos, sí, tengo trabajo, salud, cierta dignidad existencial. Sí. Puedo considerarme un tipo con suerte.
Está claro.
Tan sólo hay que hacer un fácil ejercicio de empatía cósmica para levantarse el ánimo.
Tan sólo hay que abrir el buzón un sábado por la mañana para que el sistema te ponga en tu sitio de nuevo.

O algo...